Retrato de una persona
Mayo 8, 2007 por mermeladek
Como lleva siendo costumbre estas últimas semanas, hoy he venido en coche a la Autònoma. Pero esta vez la responsabilidad sobre la dirección de las 4 ruedas, no recaía sobre mi habilidad al volante, sino que lo hacía en Georgina, amiga de Òscar, “el gay”.
A ellos los conozco de intentar rodar una película de Final Fantasy VII en nuestra bonita y cerrada Vilafranca. Pero esto son las peras y yo quería contar hoy sobre las manzanas.
Òscar y Georgina vienen a diario a la misma universidad que yo, así que de vez en cuando es posible conciliar nuestros horarios para que se entiendan entre ellos y yo pueda añadirme al 206 de Georgina ahorrando en gasolina, peaje y todo esas cosas que la vida moderna, libre, equitativa y del bienestar nos incitan a gastar caballerosamente.
Él va de paquete como no propietario que es, y ella conduce. Eso no es extraño, sin embargo no puedo dejar de pensar que se adecua perfectamente a lo que ellos son. Porque él, gay (que no siempre significa algo), parece tomar el rol femenino y sentarse de co-piloto, mientras que ella mujer agresiva de aparentes ideas claras parece tomar el rol del macho cabrío conductor.
Mientras Òscar recita, a mitades flemático y amanerado, sus cosas de amigo con ella, ella conduce girando en una redonda a escasos centímetros del conglomerado de piedra del bordillo. Eso ya me sitúa en órbita, pero tampoco me resulta nuevo porqué ya la conocía a ella y a su conducción. Pero hoy, que las galletas de chocolate me han hecho más efecto me muestro más reflexivo y me quedo analizándola para mis adentros, mientras dejo que ellos, postrados en los asientos delanteros, hablen de sus jugadas diarias.

Posiblemente la primera idea que infunde su imagen un poco loba al volante, sea la de una mujer que mejor no chocar con ella. Incluso llega un momento, mientras corremos por el 3er carril de la autopista adelantando a todo bicho mecánico sobre 4 ruedas, que el coche de adelante frena porqué hay uno de la guardia civil aparcado inspirando respeto. Ella espeta que como puede hacer estas burradas de frenar sin motivo aún habiendo los polis cerca. Para explicarse un poco, que no justificarse, nos dice que un día un conductor maloliente piso el pedal del freno porque se encontró un espersor maleducado que le escupió desde la mediana.En estas que Georgina me pregunta a que hora termino. Le digo que alrededor de las 7 y me contesta que ella a las 6. ¡Maravilla!, se me acaba de ofrecer para llevarme de vuelta y así ahorrarme el cansino y largo viaje en tren. Añade que me lo dice porqué dije que yo terminaba tarde… Eso da una vuelta más a la tuerca. Yo no creo que le caiga especialmente bien, es a Òscar a quien le pirripo, así que este acto acaba de simbolizar que tiene un sentido de hacer el bien arraigado en su interior. ¿Exagerado? No, porqué de no haberle preocupado demasiado, o haber preferido no volver conmigo, simplemente hubiera esperado a que yo dijera algo.
Pasamos el peaje de Martorell donde yo les ofrezco mi Visa Electron como recompensa a sus servicios y entonces otros detalles. En vez de devolverle la targeta a Òscar a quien yo se la había dado primero para que se la pasase a ella, se gira y me la devuelve a mi directamente. Es justa, sabe quien ha pagado y me honra devolviéndomela a mi a pesar de estar en el asiento del conductor y yo detrás. Empiezo a convencerme que se trata de una tía de principios.
Así que llego a este punto meditando hasta que punto es ella la dueña de sus sentimientos y todo lo que la rodea, o tiene puntos flacos, cuando llega el momento en que debe girar para dirigirse a Bellaterra, sede de nuestra universidad. Yo, que ya pocas esperanzas albergaba de observar un detalle de debilidad observo algo que me hace pensar. Para eso mejor explico primero la morfología del desvío. El desvío es ligeramente a derechas, con lo que si continúas ligeramente a la izquierda sigues hacia Barcelona. Desde el punto de vista del conductor, a uno le parece que si continúa recto se saldrá de la autopista y bajará aceleradamente hacia un semi-precipicio que llega hasta debajo del puente que es el desvío a la derecha. En otras palabras, no hay peligro, pero infunde la ligera idea que un temblor de parkinson en el momento adecuado te llevaría a probar una experiencia desagradable. Sin embargo, para los más temerosos, hay el carril más externo de los dos carriles que se desvían a la derecha que no presenta el problema de hacer sentir a uno que se puede colar por enmedio. Pero normalmente este es el carril de los camiones, y el segundo el carril de los coches y mucho más de los coches farlopados.
Toda esta introducción es para explicar que cuando ella se dispone a girar a la derecha para ir a Bellaterra, en vez de hacer pisar con fuerza las ruedas sobre el asfalto para dirigirse a toda velocidad, como ha hecho hasta ahora, entra ligeramente en el carril externo evitando psicológicamente el elemento peligroso. ¡Aaahhhh!, esto no es meritorio de alguien que coge el volante con fuerza porqué si algo harías en un caso normal, sería arroparte a la parte izquierda donde hay la mínima distancia de la curva, en vez de a la derecha. Tu inconsciente te ha delatado. Pienso que tu armadura de buena mala ostia y de miradas seguras, esconden también, como todo ser humano, un poco de vulnerabilidad.
Con estas llegamos a Bellaterra donde abandono el carro en dirección al IEEC dispuestos a contaros, a primera hora de la mañana, mi descubrimiento. ![]()


x lo q escribes: cuánta psicología, q buen hacer, tú si q conoces la gente..
x lo q leo: ibas cagadito, ¿no? y t distraías psicoanalizando al personal, ¿no?
Menudo Niki Lauda estás hecho..
Enhorabuena x el nuevo blog
Holaaaaa!! ja he passat pel teu blog!! no sabia que fossis tan observador
que duri molt!!!
Fins dema!