Es el sector espacial un sector por el cual siento una gran atracción. Desde la parte más esotérica como podría ser el Universo en su globalidad, hasta las pequeñas virguerías que hacemos los humanos aquí en la Tierra intentando despegarnos de este barco sin rumbo llamado Tierra que surca el medio interestelar.
Dentro de esta lentejuela de satélite que orbita tercamente el Sol nos hallamos nosotros: las plantas, los animales… y los humanos. Siempre ahí preocupados por nuestros quehaceres diarios, que si una guerra en este país, que si ahora yo soy una potencia mundial, que si ahora tu me has invadido, que si mi Dios es más guapo que el tuyo, que si yo soy mejor produciendo renta por capita y todas esas cosas que nos sabemos de sobra. ¿Y todo esto que pinta? Pues nada. Pero yo divago al son de mis dedos, que me divierte mucho.
Quería llegar yo a una curiosidad que habita en esta red de bits y de pares de cobre trenzados. Second Life, al que algunos ya quieren jubilar, pero que ha sido motivo de mucha noticia, se trata de una comunidad 3D (que percibimos en nuestra pantalla 2D) donde la gente puede imitar todas esas cosas de la vida real y en algunos casos parecerse más al estereotipo que marca la época. Cada usuario debe crearse un muñeco con el que interactuar dentro de este mundo que dispone de muchas de las cosas que disponemos en nuestras ciudades: tiendas, bares, universidades y un largo etc.
La cuestión es que la NASA, la agencia espacial estadounidense ha comprado una isla en este paraíso virtual para poner un edificio: el NASA CoLab. En éste se organizan reuniones cada sábado a las 13 horas PDT (las 9 de la tarde GMT+1) para quien quiera participar.

Personalmente desde que tuve la ocasión de pasarme un par
de días en plan turista, tengo un apego especial por el centro de la NASA que ha montado tal idea: el Ames Research Center (ARC) situado en California. De hecho desde que Pete Worden, un interesante y afable personaje, irrumpió en la dirección del centro, éste ha dado un giro para ponerse a la vanguardia en cuanto a iniciativas y nuevas tecnologías.
En cuanto a dineral desparramado en proyectos espaciales, la agencia norteamericana continúa estando a la cabeza del mundo. Por esta razón, en Ames, hay el segundo túnel de viento supersónico y el primero subsónico más grandes del mundo. En otras palabras unos túneles bestiales que necesitan de unos ventiladores que atenuarían los efectos del cambio climático en España.
Otro de los aparatos curiosos de película que seguramente habréis visto, se trata de lo que llamo la batidora humana. Un brazo mecánico donde va ligada una persona y empieza a dar vueltas con el fin de experimentar 10 veces más la fuerza de la gravedad (aunque para un humano mejor no llegar a 10Gm, que posiblemente no lo contara).
Y así con otras instalaciones más que hacen de este centro un muy buen parque de atracciones.
Pero lo mejor de todo de este centro se sitúa en el centro del centro valga la redundancia sintáctica. Allí donde se ubica la pista de aterrizaje que engulló el mastodonte Ames. Después de pasar el 1er control policial para entrar dentro de las instalaciones básicas (hostel, tienda, restaurante, etc), el segundo control que encierra las instalaciones de investigación y desarrollo del Ames, y finalmente una vez pasado el último y tercer control, el más difícil de todos, uno llega al… bar.
Así que si nunca están visitando este centro de la NASA y en ese momento se encuentran ante un ataque terrorista por tierra y les proponen resguardecerse yendo a algun edificio o… al bar. No lo duden, vayan a tomarse una cerveza que nada les protegerá… y alimentará mejor.




NASA en Second Life y otras cosillas
Y es que pesar de que Second Life está recibiendo críticas de todos lados, todavía organismos como la NASA (la de los cohetes i satélites) que inauguran islas en él. Ahora podemos ir paseando virtualmente y escuchar un discurso sobre cómo ir a la…