Cenando en el restaurante de Ruscalleda
Octubre 1, 2007 por mermeladek
Caballeros y yegüeras, ¿les gusta este lavabo?

Igualito que el de su casa, jeje. Las toallas son para limpiarse las manos y una vez aseado se tiran en un cubo de la basura situado en el suelo, ¡aunque supongo que luego las vuelven a limpiar! 
Este lavabo con el que acabo de introducir este post es d
el restaurante de alguien que algunos muchos de vosotros ya conocerán. Se trata de Carme Ruscalleda, una cocinera de la Jet Set de la que su homónima en forma de caricatura atiende algun programa de televisión de TV3.
Vaya que el otro día tuve la gran ocasión de ir y probar finalmente esos flanes de Rosas o mini-Mágnums de vinagre de la cocina contemporánea. Que digo contemporánea; futurista, abstracta y de efectos especiales.
En cuanto a lo que se refiere al envoltorio del restaurante, muy bien más faltaría. El servicio te atiende en el mismo parking, aunque el parking está al lado mismo de restaurante. En realidad es una pequeña callejuela sin salida reformada. Una vez entras y te diriges a tu mesa, justo en el momento de arquear tu espalda para posicionar tu trasero en la correcta posición para insertar la silla debajo de tus bien vestimentadas nalgas, una mano rápida y firme de un camarero sigiloso la mueve con rapidez para que no oses malgastar tu energía en arrastramiento de mobiliario.
Pero vayamos al grano, a la comida. Cómo dicen que un imagen vale más que mil palabras y cómo no me acuerdo de los nombres les pongo las fotografías que tomé al principio a escondidas y más tarde con la ayuda del inestimable cava y posterior vino blanco, aquí van unas fotos de los platos. Además acordarme va en contra de mi filosofía de selección del plato: cómo me gusta en general comer de todo y los gustos están incorrelados con lo que pone el nombre del plato, al igual que el nombre está incorrelado con lo que verdaderamente es, lo mejor es escoger aleatoriamente algo que los otros no escojan, para que en el caso de no gustarte hacerle el cambiazo a otro ya que el sujeto será incapaz de establecer una conexión entre lo que ha pedido y lo que es proyectado en su retina, ya sea su plato o no.
Un pollo de unas 17 primaveras del que deducí que albergaba algún pollo (de los otros) en la garganta por la forma en que vocalizaba, nos describía los platos en el momento de servirlos.
Mi primer plato donde había algo de pescado:

Este el primero de mi madre. Una sopa (¿¿¿???) cúbica…

Cómo segundo un poco de aparente carne cruda para mi. Era escabeche de algo con algo y del tipo algo. A efectos prácticos tenía un gusto dulcenín que rompía la imagen. Y para mi padre carne verdaderamente cruda.


Postres. Mi padre tomó el postre de los planetas del que incluso te llevaban un triptic manual de instrucciones. Por lo visto todo una explosión de colores. Personalmente cogí el surtido de quesos con acompañamiento también con guía de degustación.





Y una de las cosas que más divirtieron a nuestros paladares: unos tentempiés de degustación antes del primero y después de los postres.



A algunos os habrá parecido que las raciones eran diminutas. Pero en realidad con tanto tentempié, primero y segundo plato más los postres, acabamos que no nos cabía ni el café. Hay que admitir que sin tentempié nos quedaríamos posiblemente semillenos pero por esta razón han acertado con su idea.
¡De forma que no hizo falta sacar el bocadillo de tortilla! Jejeje.
Uno de los tentempiés curiosos era la copa de café, con copa y puro. ¡Literalmente tal como describe el nombre! ¡¡Puaj!! En serio, estaba bien… pero hay que ser de mente abierta.
En realidad la comida estuvo muy buena. Si acaso acabé con los alimentos dentro mi estómago un poco alborotados y es que tanta variedad de gusto acabó por dipalidar mis papilas gustativas. Eso sí, de una forma placentera.
Aunque para ser honestos, si le quitamos todo lo que no sea comida, se pueden encontrar otros restaurantes de precios más asequibles con calidad parecida. En definitiva creo que vale la pena ir una vez porque ir allí es como ir a jugar a con el paladar.
Web del restaurante de Ruscalleda.


Sí, sí, però res com la meva truita de patates, nanu!
El que m’estranya és que t’atipéssis, creia que aquests restaurants eren de plat gran i poc menjar!
Holes Moi!
Jajaja. Doncs el meu pare et faria la competència amb lo de la truita de patates. ^^
La veritat es que sí, els 3 vam acabar plens.
Nil
Doncs hauré d’esperar que algú m’hi convidi… (he comentat mai que menjo poc????). Mentrestant, hauré d’anar fent amb les truites…
Jejeje. Jo crec q a casa estem servits de Ruscalleda. ^^
Tot i que si trobes algú que estigui dispossat a convidar-te me’l presentes a veure si on cap un caben dos.
Quina enveja, nen, jo també vull anar a menjar a ca la rusqui!
Es que uns amics em van explicar que hi ha canalons del revés, i jo vull saber com s’aguanta això…
Per un moment m’ha vingut al cap la teva imatge menjant cargols.
Holes Moni!
Jajaja. Sento dir que res es va poder comparar als cargols.
Desde luego presentación tiene… pero a tú padre parece que no le gustó mucho… ¿no?
¿y precio? ¿precio? ¡Asústanos!
Bienvenido Rufo! Jajaja, q va. Son los caretos de mi padre pero en realidad le gustó mucho (o eso creo). El precio… ehem, estas cosas no se dicen por aquí. Jejeje.