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Archive for 7 abril 2008

Bonjour!!

Saludos cordiales a todos,
Saludos perreones para el resto,
Saludos a ti que estás leyendo ésto. Sabes que te digo: que te saludo.
¿Quien lo diría que te saludo? Pues sí, efectivamente te estoy saludando.
Uno, dos, tres.
¿Sigues ahí? Joder, si has aguantado estas incordiales frases de bienvenida es que eres un lector que no merezco.

Nil, Migue et Andreas

Estaba pensando en qué escribir cuando he empezado a saludarte (¿te he dicho hola no?). A veces me ocurre que hasta que no escribo las primeras dos frases no me empiezo animar. Lo malo del asunto es que a veces nunca escribo esas dos frases. Porque tengo la sensación que tengo que abordar el tema directamente con postín de niño matricula de honor y salir escopeteado en dirección a la frase mágica que os encandile.

Así, que bienvenido, tu honorable lector, posiblemente amigo y sino amigo cibernético y sino transeúnte escurridizo que has aguantado hasta esta línea. Hacía un año en Mercurio que no escribía, fíjate tu.

Siempre estamos suficientemente ocupados o aparentemente ocupados para no criar palabras. Tenía varias excusas a mano. No tecleo bien con el cambio de teclado de francés a español, la ropa sucia empieza andar sola, o acaso, el trabajo me tiene cansado y el cansancio me tiene sin trabajo.

Pero al final, por una y otras razones, empujado por el comentario de una amiga mía en el anterior post, me he posado por un momento a jugar con las palabras. Estaba en mi mundo, jorobado sobre mi, tal cómo un Gollum sobre el portátil, pensando en qué podría escribir y he empezado plasmando esta chorrada que llevas leyendo hasta ahora.

Llegados a éste momento os comento que las conclusiones que se han adentrado en mi iluminándome el camino a recorrer. El ordenador sigo donde está, yo estoy donde estoy y tu estás donde estás. A parte, también decirte que ha surgido una lista en mi la mar de absurda. ¿Qué hace que tenga ganas de escribir?

  1. Inestabilidades. Cuantas más, mejor. El día en que te sientes insultado, el día en que descubres que las alcachofas te gustan, el día en que te parten la cara, todo eso ayuda. Ya sea por adrenalina en tu cuerpo desbocada que tiene que evacuarse de algún modo, aunque sea expresándolo en prosaicos intentos de prosa almidonada en un blog, o ya sea, por desgana, por no saber que hacer más que pegarle al teclado y dejar que los sentimientos fluyan en un diarrea continua sin botón de stop.
  2. Música. La música —mejor si buena— excita algún estado mental proveniente de nuestro abuelo el mono que nos provoca ganas de convertirnos en el rey de la calle, en hacer una performance, asaltar un banco, e incluso, en reflexionar y escribir.
  3. Empezar a escribir. Menuda chorrada que no lo es tanto.

Y ahora aplicando el truco del almendruco propuesto por el autor de Efecte-D os pregunto… ¿Y a vosotros os ocurre lo mismo?

¡Ah! Entre los de la fotos estoy yo. Jejeje.

¡Hasta pronto!

Novedades de gran importancia: he sacado lo del blog del día (el día en que nació Jesucristo) y he visto todas las pelis de Saw y la de Juno en un pack de cine incompatible.

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