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Archive for 11 junio 2008

El brazo tonto del CNES

No es la versión gabacha de Torrente. Aunque bien podría darsele un papelito en la próxima película.

Llego montando dentro del bus. Con cara de estar pegando un siesta, suelto el pie en tierra firme, paso el control aduanero con un caluroso y habitual Bonjour, me dirijo a mi edificio: el Lagrange, diviso alguna ardilla, observo el día soleado que es noticia, me paro a contemplar una seta brava naciendo en medio del pelaje de césped que adornan las faldas de los edificios, tropiezo, hago como que no pasa nada, llego a la puerta, “bip”, bien la targeta de identificación no ha caducado, llego a mi oficina, que es la misa que la de los que estén en fase de descanso, beso con entusiasmo matinero a las compadres y… llega la hora de dar la mano a los compadres de igual sexo.

Tun-tun, tun-tun. (A cada tun-tun imaginar la pantalla agrandandose y empequeñiondese a ritmo espásmico). Doy la mano a todo tipo de tipos humanoides: unos que te miran hasta las paredes posteriores del lobulo ocular, otros que sonríen como locos, etc. Entonces se acerca un tio llamado Michel. Arffff, solo de pensar en su brazo muerto me entran arc… Haciendo un esfuerzo sobrehumano insiere energia como puede a sus músculos atrofiados y las articulaciones le empiezan a chirriar. La sangre no fluye por sus brazos, pero heroicamente el consigue levantar su brazo flagido ioguril para posarlo con tintes amanerados delante de mi cara: el monstruo ha despertado. Obligado por las circunstancias observo su cara chata adornada con unas gafas y su mirada caraquil. Con mi mano perfectamente operativa efectúo un movimiento de compresión y agarro lo que parece un trozo de gelatina fria con 5 portuberancias. La sacudo. No hay otra forma de llamarlo. Percibo levemente como desde la palma de su mano a su hombro se transmite un pequeño movimiento ondulatorio. Se trata de un medio ideal para el transporte sin perdida de las ondas mecánicas producidas por mi sacudida. Después del baile árabe que mi congénere de plástico ha efectuado procedo a levantar, lo que para el deben ser las garras de una Aliga Real. De refilón; aprecio mis dedos tatuados en su mano. Ya para poner fin a este tembleque el hombre boomer se dirige al siguiente sujeto. Le deseo la mejor suerte.

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